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Jueves, 22 de junio de 2006

La importancia de las letras

Los Príncipes de Asturias presiden la clausura del I Congreso Nacional de Lectura en Cáceres

El pasado 7 de abril, Sus Altezas Reales, don Felipe y doña Letizia presidieron en Cáceres el acto de clausura del I Congreso Nacional de Lectura. En su intervención, el príncipe don Felipe pidió que "España se concolide como país de lectores" ya que la lectura "es patrimonio exclusivo del ser humano" y proporciona los mecanismos "para construir un país siempre mejor".
Las intenciones de Su Alteza Real con su discurso no dejan de ser loables y deseables aun a pesar del índice real de lectura en España y la posición que ocupa en el "ránquing educativo" (muy por detrás de los países de la UE) de la UNESCO.
Las conclusiones que pueden extraerse del informe de marzo de 2004 sobre hábitos de lectura de la Federación de Gremios de Editores de España son básicamente el bajo nivel de lectura -el 37 por ciento lee dos veces por semana- y la prevalencia de las mujeres sobre los hombres en hábito lector.
Además, del informe puede extraerse que el índice de lectura es mayor en las grandes ciudades y entre la población más joven y con estudios.
El índice de lectura es un indicador claro del desarrollo de un país y si lo que se quiere es "construir un país siempre mejor" y consolidarlo "como país de lectores" se ha de comenzar por intentar potenciar ese índice de lectura y llevarlo a cotas superiores.
Iniciativas como el Plan de Fomento de la Lectura, impulsado por el Ministerio de Cultura para el año 2006 va en la línea adecuada.
En el objetivo de fomentar el hábito lector coinciden dos tareas distintas que no han de confundirse: aprender a leer y educar en la lectura. En una, aprender a leer, no hay duda del importante papel que ha de tener la escuela en la formación y el desarrollo de la habilidad lectora.
Sin embargo, en la segunda, la educación en la lectura, si bien el papel de los profesores y maestros es importante, el ejemplo de los padres es fundamental. Ha de ser en el hogar donde los hijos descubran el placer y la diversión de coger un libro, no como una obligación impuesta en tal o cual materia escolar, sino como una vía de acceso al conocimiento y al desarrollo de la personalidad. El ejemplo es fundamental. Todo esfuerzo es poco en el objetivo de "consolidar España como país de lectores".
Por otra parte, según datos de la UNESCO, en 2004 España ocupaba el 26º lugar en desarrollo educativo, por debajo de la mayoría de países de la Unión Europea. No se puede seguir siendo un país de segunda división en materia educativa.
Al fomento de la lectura, fundamental para el desarrllo, ha de ir unido un desarrollo del sistema educativo, despegado de las diferencias partidistas. Reformas del modelo educativo español en las que sólo cuenta pasar de curso sin importar como (esto es la LOE), olvidan el esfuerzo y la responsabilidad y dejan la educación en España al nivel de Trinidad y Tobago (con todos los respetos a este país). Las remodelaciones periódicas de la educación dependientes del color del Parlamento sólo perjudican a los estudiantes y al buen desarrollo de España.
Si se quiere aspirar a niveles culturales aceptables y dignos del papel que España pretende jugar en el contexto internacional es necesario tomarse en serio la educación y la formación de los jóvenes de hoy, encargados de impulsar esa "construcción de un país mejor".

Por: Fernando Sahuquillo | Borbonmanía | Comentarios (0) | Referencias (0)

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